Lunes, 04 Febrero 2013 00:00

TACOS Y CALENDARIOS I

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Como cada año, una señora me regala el Taco Calendario del Corazón de Jesús y el Calendario Zaragozano referidos a 2013 (4.-€ y 1,80.-€ respectivamente), el primero editado en Bilbao por Edit. Mensajero y el otro editado en Arganda del Rey, Madrid.

El Diccionario de la RAE recoge en la 8ª acepción de taco, conjunto de las hojas de papel superpuestas que forman el calendario de pared y como 9ª conjunto de hojas de papel sujetas en un solo bloque (como un taco de boletos para una rifa). No aclara cuál es la antecedente de la otra, ni indica de dónde procede. Joan Corominas explica que la palabra aparece por primera vez en un texto de 1607 lo que nos remite a la obra Tesoro de las Lenguas Francesa y Castellana, 1ª edición, de Oudin y añade:

Esta palabra, con sus derivados es común a las principales lenguas romances y germánicas de Occidente. De origen incierto. No hay razones firmes para asegurar si pasó del germánico al romance o viceversa, o si se creó paralelamente en ambos grupos lingüísticos. Quizá imitación del ruido del tarugo al ser clavado en la pared.

Lo del tarugo clavado en la pared cuadra perfectamente con el calendario de pared al que llamamos taco. Como derivados da Taquera, Retaco, escopeta corta, taco de billar corto, de donde aparece hombre rechoncho, así como Tacón y Tacada. 

El taco calendario ha dado lugar a otra acepción: la de “años de condena” en el lenguaje carcelario y de ahí al habla popular de “años de vida”. Ambas aparecen en numerosos diccionarios de argot. La explicación es sencilla ya que cada taco de calendario comprende un año completo.

En el Diccionario Ejemplificado de argot, diccionarios de la Universidad de Salamanca, Edit. Península, Barcelona 2001 de Ciriaco Ruiz se recogen dos textos con el significado taleguero. El segundo es así:

… no entiendo lo que me dice este señor. Habla frases que son incomprensibles, […]. / - Ya lo aprenderás- dijo-. Te será fácil, consorte, muy fácil, vas a tener unos cuantos tacos de cárcel para licenciarte en ese idioma.

Jugando con las dos acepciones es el siguiente susedido: Estaba llorando en la cárcel un travestí y cuando le preguntan el motivo comenta entre sollozos “me han echado treinta tacos”. Y el otro, contesta: “Tranquila, que no los representas…”

En cuanto a consorte, no tiene por qué indicar compañero sexual, ya que en puridad significa persona que es partícipe y compañera con otra u otras, así como “personas que litigan unidas, formando una sola parte en el juicio”. De ahí la excepción procesal de litis consorcio pasivo necesario, referido a la necesidad de demandar obligatoriamente a otra persona no demandada inicialmente.

Una vez me vino otra señora con una resolución del Tribunal Económico Administrativo de Navarra en la que se refería a ella y a otra vecina a la que denominaba consorte. Tras explicarme que ella era muy decente, con marido e hijos, tuve que explicarle lo que significaba litisconsorte o simplemente consorte.

En el caso de la cárcel al que se refería el ejemplo del Diccionario ejemplificado de argot, se trataría probablemente de dos compañeros de sumario.

Volviendo al taco pero sin decir palabras malsonantes, el Diccionario de dichos y frases hechas de Alberto Buitrago, Edit. Espasa, Madrid 2002 recoge:

Armar (se)/formar (se)/ organizar (se)/preparar (se)/montar (se) el/un taco. Armarse un escándalo, pero de origen y consecuencias positivos. Se aplica mucho la frase al éxito de los toreros. No veas el taco que armó ayer Joselito en Madrid. Es imposible torear mejor. Cuatro orejas, ¡impresionante!. Es posible que el dicho sea del mismo origen que Hacerse un taco (v.), y que ambos tengan que ver con la acción de colocar o de armar el taco en las armas de fuego, el cilindro de estopa, trapo o papel que se colocaba entre la pólvora y el proyectil para conseguir mayor efectividad en el disparo, lo que a veces daría el resultado (Armar el taco) y a veces no (Hacerse o armarse un taco).

Y en la expresión a la que remite, se lee:

Hacerse/armarse alguien un taco. Confundirse. Liarse. Tengo tantos alumnos que me hago un taco con los nombres y no consigo identificar prácticamente a ninguno. Es muy posible que la frase tenga que ver con la acción de colocar o de armar el taco (v. Armar el taco) en las antiguas armas de fuego. El taco era un cilindro de estopa, trapo o papel que se colocaba entre la pólvora y el proyectil para conseguir una mayor efectividad en el disparo. A veces, si no se hacía bien, podía ser incluso peligroso para el que disparaba; en estos casos, de forma irónica, se emplearía la expresión que nos ocupa.

Ciertamente, en el Diccionario Espasa de Términos Taurinos, 4ª edición, Madrid 1996, puede verse: Taco: se dice que un torero ha formado un taco cuando ha obtenido un éxito notable.

Desde otro punto de vista, en El Ejército, las armas y la guerra en el lenguaje coloquial, de Juan José Alvarez Díaz, Ministerio de Defensa, Madrid 2000, se lee la siguiente expresión:

Esto no sirve ni para tacos de escopeta

En el Diccionario de Autoridades (Bibl. 39), figura la palabra “taco” con la siguiente explicación:

Taco. Se llama también el bodoquillo de esparto, cáñamo u papel, que se echa sobre la carga de las escopetas, para ajustarla con la baqueta y que el tiro salga con fuerza.

“Taco”, nos dice Almirante en su Diccionario Militar (Bibl. 7) es, “el papel, estopa, heno, filástica, arcilla ó lo que fuere, con que se aprieta la pólvora en el arma de fuego”.

Utilizamos esta expresión para resaltar la poca utilidad de algo, cuando ni siquiera se puede comprender en ese “o lo que fuere”. En general, para calificar cualquier cosa de inútil o inservible.

Por suerte, el taco del Corazón de Jesús ya no sirve para tacos de escopeta pero por desgracia las armas actuales son más mortíferas. Disfrutemos día a día del taco.

Visto 2541 veces Modificado por última vez en Jueves, 21 Febrero 2013 12:04
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